martes, 31 de enero de 2012

Capítulo 1.


En la actualidad.

Tate salió corriendo de los edificios de su padre, él le había estado echando la bronca por no aprovechar bien su verano, durante el curso él le había ofrecido varios cursos alternativos,  pero Tate los había rechazado, todos los cursos de su padre eran sobre economícas o cómo dirigir empresas y Tate tenía las vistas en otra cosas, a él le interesaba el arte, lo contrario a las matemáticas, se pasaba el día con un block de dibujo roto que su madre le había regalado de pequeño. Hacía mucho tiempo que Tate no veía a su madre, lo último que supo de ella es que se había escapado del centro de rehabilitación de Australia y que no tenía manera de localizarla, ahora él y su padre vivían en Londres.

Se puso los cascos y se subió a su monopatín, su casa era espaciosa pero Tate siempre se sentía encerrado en ella. 
Decidió pasarse por su librería favorita, necesitaba libros nuevos. Se movía por las calles de Londres con mucha soltura ya que llevaba 11 años viviendo en ella. Llego a a Oxford Street, estaba a punto de llegar, tenía que cruzar la calle y andar unas cuantas tiendas abajo. Aceleró el paso y llego a un paso de cebra, cuando estaba cruzando algo tiró de él con fuerza hacía atrás y le hizo perder el equilibrio y caer, escuchó el frenazo de un coche y al abrir los ojos vio unos ojos azules mirándolo con preocupación:

-¿Estas bien?- Tate seguía muy confundido, poco a poco se empezó a dar cuenta de las cosas- ¿Me oyes?
-Si, eso creo ¿qué ha pasado?
-Por poco te atropella ese coche.

Un hombre salió del coche precipitadamente y miró al muchacho en el suelo y a la chica arrodillada a su lado.

-Chaval, ¿estas bien?, ha sido mi culpa, el semáforo estaba en rojo y yo lo siento mucho.
-Si si, no se preocupe.

La chica estaba ayudando a Tate a levantarse. Tate se fijó en ella por primera vez, era rubia con el pelo liso, tenía algo cautivador, los ojos eran azules, de un azul que parecía de otro mundo. Ella se había quedado sorprendida al mirar Tate, era un chico guapo, tenía los ojos grises y el pelo castaño, Tate tenía algo que le resultaba familiar, algo que le recordaba a su casa, no a la de la Tierra a su casa de verdad.

Avanzaron juntos hasta llegar a la calle, Tate seguía un poco en shock, no por el golpe sino al mirarla a ella.

-Muchas gracias, me has salivado la vida, soy Tate.
- No creo que haya sido para tanto, me llamo Danielle.
- ¿Cómo te lo puedo recompensar?
-Los actos buenos, solo son buenos si no tienen recompensa y yo no necesito nada.

Danielle miro el reloj, llegaba tarde a casa y sabía que a Derick no le haría ninguna gracia, sólo tenía dos años más que ella y parecía su padre.

- Lo siento mucho Tate, me tengo que ir, llego tarde.

Danielle salió corriendo con la imagen de Tate en la cabeza, se había sentido segura como en mucho tiempo, no debería haberse ido sin más, pero tenía algo, había recogido un papel que se le había caido, seguia corriendo, su casa estaba cerca.



Danielle entró en su casa precipitadamente, era un ático en el centro de Londres, vivan cómodamente, su primo se encargaba con magia que fuese así, el piso era amplio para tres personas aunque Carrie y Danielle  compartían habitación prácticamente. Habían sido amigas desde muy pequeñas y fue una suerte que Derick las encontrara juntas en el momento de su marcha o todo hubiera sido mucho más duro para Danielle. Se oyó la voz de Derick desde la cocina:

- 20 minutos tarde. ¿Dónde demonios estabas? Me tenías preocupado.
-Lo siento.
-Eso me dices siempre pero no aprendes la lección.

Daniel no estaba de humor para discusiones pero Derick la trataba como una niña, el no era su padre, no tenía ningún derecho pensaba Danielle.

- ¿Qué lección tengo que aprender hoy- Dijo Danielle sarcásticamente.
-No me vengas con estupideces Danielle.
-¿La lección de Eres una princesa, compórtate o la de Sabes lo que estoy haciendo por tí
-Sé quien soy pero tengo 16 años además tu no eres mi padre.
-Pero tu padre me ha encomendado que cuide de ti.
-¡Pero es imposible contactar con mi padre por que se encargo de cerrar todo punto de acceso ami y ahora estas tan perdido como yo!- El tono de Danielle se había elevado, cada vez que se retrasaba pasaba lo mismo, ella era adolescente y necesitaba una vida y no volver a las 8 a casa- ¡Ni siquiera sabes a que esperamos!

Carrie aparecio por la puerta de la cocina, era obvio que había escuchado sus gritos, era una chica morena y de ojos azules, Danielle y ella pasaban perfectamente por hermanas. Ni Danielle ni Derick se había percatado de su presencia hasta que ella hablo:

-No sé que demonios os pasa ahora pero no podéis gritar de esa manera siempre.
- Danielle se ha retrasado- Derick estaba enfadado. Carrie miro a su reloj.
-Derick... 20 minutos... ¿hablas en serio?
-Yo... esto... ¡Solo le he dicho que avise si va a llegar tarde!- Danelle levanto las cejas y puso cara extrañada- Bueno pues te lo digo ahora.

Las dos chicas estallaron a carcajadas y Derick torció el gesto y dijo algo que ninguna entendieron.

-La cena estará en un rato.
-Como mande capitán.
-Menos guasa Danielle que no me hace ninguna gracia.

Las chicas desaparecieron por la puerta de la cocina hacia sus habitaciones.

-Carrie, gracias por salvarme, otra vez.
-No te preocupes, Derick es un exagerado aún así sabes que se preocupa por tí.
-Menos mal que esta secretamente enamorado de tí que si no me tendría encadenada ya en el sótano.
-¿No te cansas de decir estupideces?
-Es el calor.

Danielle se metió en su habitación, llevaba algo metido en el bolsillo desde su encontronazo con Tate.
Danielle no podía sacárselo de su cabeza, algo la había cautivado de él. Se sentó en la cama y miró el papel, era un dibujo y bastante bueno, era una pequeña librería, Danielle la conocía muy bien, le encantaba pasar allí las horas muertas, era una pequeña librería de Orford Street, sonrió y en su cabeza se imaginó en el que se encontraría con el entre papel y tinta. 
Un ruido la sacó de sus sueños, era Carrie llamándola para cenar.


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