Hola de nuevo, capítulo 4. Espero que os guste.
Habían
pasado dos días desde su encuentro con Tate y Danielle seguía en
trance pensando en él, Carrie le había preguntado varias veces que
le pasaba pero aún no sabía si lo mejor era contárselo tan pronto.
Aunque se sentía feliz no le paraban de asaltar miedos, no eran los
típicos miedos de adolescentes, no pensaba si el era solo amable y
en realidad no le gustaba ella, a Danielle lo que le preocupada era
que pasaría cuando descubriera que era maga o que era princesa o que
procedía de de otro mundo muy diferente al suyo. Por primera vez
desde que empezó a trabajar se encontró a alguien despierto en su
casa.
-Buenos
días dormilona ¿Cómo puede ser que estés ya despierta?
-No
me levanto tan tarde, tu madrugas demasiado.
-Creo
que esta casa os vuelve locos y yo como me paso el día fuera estoy
cuerda.
-
He salido, he ido a comer, al cine, a la bolera pero tu estabas muy
ocupada para contestar llamadas.
-¿Y
con quien has ido?´
-Con
Derick, con quien si no.
-¿Con
el señor "no llegues tarde"?
-No
le llames así, lleva mucho tiempo sin molestarte.
-Es
que tu le entretienes muy bien.
-No
le entretengo, lo pasamos bien juntos, y vas a llegar tarde.
-Gracias
cielo, esta noche hablamos.
Aunque
Danielle no se había dado cuenta su primo y Carrie estaban muy
unidos y ella ya había mejorado mucho con las lecciones de
conexiones, ya era capaz de conectar con Derick sin establecer
contacto físico y con una cierta distancia.
Danielle
llego a la hora de siempre a la librería y se encontró con David
recogiendo sus cosas.
-Buenos
días y... ¿Dónde vas?
-Hoy
tengo que salir, te dejo la llave de la tienda, confió en ti,
cierras y si quieres me paso por tu casa esta noche, te llamo al
móvil y me das la dirección.
-Si
claro, hasta esta noche.
David
se fue sin darle una explicación pero eso no le importó demasiado,
tenía la tienda para ella sola y esa idea le encantaba, los clientes
no solían llegar hasta las doce y contaba con dos horas de libertad
con los libros. David le había dejado unos carteles para que ella
pegara fuera y decidió hacerlo en ese momento.
Estaba
colocando los carteles y levantó la visto, algo se acercaba a gran
velocidad, era Tate, iba en un skate y fumando, estaba increiblemente
guapo y se paró en frente de ella.
-Hola
Danielle.
-Hola
¿Ya has acabado el libro?
-Si,
me ha encantado, me encanta el mundo de Idhún- Daniel sonrió
satisfecha, sabía que le gustaría- Me debes un café, y me apetece
que me hables del segundo, escapa conmigo.
El
tiró su cigarrillo y soltó la última bocanada de humo mientras
que ella lo apagaba con su zapatilla intentando no mostrar su
desaprobación, sabía que no podía irse pero le seguiría el
juego.
-¿Y
a donde nos escapamos?
-Al
fin del mundo- Lo había dicho muy serio y Danielle empezó a
cuestionarse si bromeaba, creía que le faltaba el aire y el corazón
le iba a mil aún así aguanto como pudo.
-Suena
bien pero me han dejado la tienda mi solita y no la voy a
abandonar.
-Oh,
eso significa que el tal David no está en la tienda.
-Si,
y que no estará en todo el día, me tiraré el día aburrida.
-No
lo permitiré, me quedo contigo el resto del día, voy a por los
cafés.
Antes
de que pudiera responder él ya se había montado en su patinete e
iba hacía una cafetería.
Danielle
entró a la tienda y se metió en el baño, no tenía mal aspecto,
desde que sabía que Tate volvería se arreglaba cada día. A los 5
minutos entró Tate con los cafés y se sentó a su lado.
-Espero
que te guste, no sabía que café cogerte, he cogido un normal y
mucha azúcar por si acaso.
-Jajaja
está perfecto.
-Bueno,
¿Hablame de Idhún?
-No.
-¿No?
-No,
leete los libros, tengo ahí el segundo, voy a buscártelo.
-Espera,
te doy el primero, por cierto he encontrado algo en el.
-Sería
alguna hoja con algo escrito, nada importante supongo.
-Es
una canción creo.
Danielle
estaba pálida, poca gente sabía que cantaba y que tocaba la
guitarra, Tate había descubierto su secreto.
-Es
posible.
-¿La
has escrito tu?
-Si,
pero me da mucha vergüenza, si me la devuelves...
-Es
buena, muy buena, me gusta mucho.
-Por
favor, me da mucha vergüenza.
Tate
no se pudo resistir a ella y se la devolvió junto al libro.
-Lo
siento, no sabía que te daba tanta vergüenza...
-No
pasa nada- Danielle se alejó rápidamente y cogió la segunda parte
del libro y guardo la canción, era de sus canciones más personales
y ahora se sentía débil con Tate, como si fuera suya. Danielle
volvió cogiendo una gran bocanada de aire y sintiendo como sus
barreras eras derrumbadas.
-¿Puedo
fumar?
-No
está prohibido pero me molesta bastante, haz lo que
quieras.
-Entonces
no fumo.
-Gracias.
No quiero parecer una madre pero creo que deberías dejarlo.
-No
me importa si hacer de madre, la mia esta desaparecida y a lo mejor
te hago caso y lo dejo- Danielle sonrió y Tate no pudo evitar acerlo
al verla- Me encanta tu sonrisa.
-Eres
muy descarado.
-Soy
directo.
-Si
lo quieres llamar así.
En
ese momento entró otro cliente en la tienda y Danielle desapareció
entre las estanterías intentando ayudar al hombre que había
entrado. Después de un rato Danielle volvió con el hombre que miró
a Tate con gesto extrañado ya que estaba mirando el libro sin mover
un solo músculo. No levantó la cabeza del libro hasta que las
campanillas de la puerta volvieron a sonar.
Así
se pasaron gran parte del día, hablaban cuando no había nadie en la
tienda y cuando lo había el leía.
Danielle
miró el reloj, las ocho y media, hora de cerrar, no se quería ir,
Tate la entendía como nadie lo había hecho antes, él también era de
otro lugar, había nacido en Australia y se había trasladado para
llevar una vida tranquila, ella sabía muy bien la historia que tenía
que contar, Derick se la había repetido durante meses para que no
olvidara nada, decían que Derick era su padre y él se camuflaba con
magia y que ellas eran mellizas, que su madre había muerto, esa era
a grandes rasgos su historia.
-Son
las ocho y media, hora de cerrar.
-¿Ya?
Hoy podías cerrar a las 9.
-
¿Y para que quieres cerrar tan tarde?
-Para
pasar media hora más contigo, aunque ahora que se donde trabajas me
compraré muchos más libros.
-No
hace falta que compres un libro cada vez que vengas, simplemente ven
a verme.
-Bueno
creo que ahora que somos amigos te podré venir a buscar para hacer
algo.
Danielle
estaba colocando ya las últimas cosas para salir de su tienda,
recogió su bolso y se quedó mirando a Tate de frente.
-Levántate que nos vamos.
-No
me has contestado.
-Sal
y te contesto.
-O
no me levanto hasta que no me contestes.
-Si,
puedes venir cuando quieras.
El
se levantó con una sonrisa y cogió su skate. Salieron de la tienda
y ella cerró.
-¿Dónde
vives?
-En
un ático, no muy lejos de aquí.
-Te
acompaño.
-No
hace falta, seguro que tu casa esta más lejos y...
-No
quieres que tu padre nos vea.
-Exacto.
El
puso una mueca graciosa y le dio un beso, se acercó a su oído y
Danielle le notó cerca, mucho, su corazón se aceleró, él dijo: Mañana pienso volver y se alejó de ella
rapidamente, montó en su skate y se fue sorteando a las personas
que pasaban por su lado. Danielle volvió en si y echo a andar hacía
su casa, no quería llegar muy tarde, llegó a su casa sin darse
cuenta, lo hizo automáticamente aún pensando en Tate. Llegó a casa
y se encontró a Carrie y a Derick haciendo la cena. Los saludó y se
metió en su cuarto, se disponía a mirar que hacía Tate cuando su
móvil sonó, era David, tenía que venir a por la llave. Le dio la
dirección, no le apetecía verlo. Salió de su cuarto para
avisar a Derick y a Carrie.
-Derick conviértete, tiene que venir David a recoger la llave de la tienda.
-Voy,
no sé por que invitas a gente a casa- En un segundo Derick se había
convertido en un hombre mayor pero sin perder su atractivo- Estás castigada jajajaja.
-Esas
bromas solo te hacen gracia a ti- Dijo Danielle con un tono
exasperante- tratad de ser normales.
Carrie
y Derick rompieron a carcajadas, Danielle se estaba empezando a
irritar, no le gustaba tanta complicidad entre esos dos. Llamaron a
la puerta y Danielle se fue a abrir pero Derick ya se le había
adelantado.
-Hola,
tu debes de ser David- Intentó poner una cara amable pero a la vez
de autoridad y Carrie volvió a reírse- Carrie te estas empezando a
volver loca cielo.
-
Toma David la llave, por cierto este es mi padre Derick y esta es mi
hermana Carrie.
-Ehh
¿Quieres quedarte a cenar?- Derick se lo estaba pasando bien y no
quería que su diversión acabase- Hoy cenamos comida mexicana.
Danielle
lo fusiló con la mirada pero David no vio esto.
-No
gracias señor, mi padre me está esperando abajo.
-Bueno
otra vez será.
Derick
se fue y Danielle miró a los dos con gesto cabreado.
-¡Oye
Danielle a mi me parece guapo si te gusta...!- Carrie le dio un abrazo y
Danielle se lo devolvió aún un poco enfadada.
-Ahh
no de eso nada, no quiero un bebe en esta casa.
-Dios.
Danielle
volvió a su cuarto, sacó su papel y miró que hacía Tate hasta que
cayó en la cama demasiado cansada para hacer otra cosa más que
dormir.
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