domingo, 12 de febrero de 2012

Capítulo 4.


Hola de nuevo, capítulo 4. Espero que os guste. 

Habían pasado dos días desde su encuentro con Tate y Danielle seguía en trance pensando en él, Carrie le había preguntado varias veces que le pasaba pero aún no sabía si lo mejor era contárselo tan pronto. Aunque se sentía feliz no le paraban de asaltar miedos, no eran los típicos miedos de adolescentes, no pensaba si el era solo amable y en realidad no le gustaba ella, a Danielle lo que le preocupada era que pasaría cuando descubriera que era maga o que era princesa o que procedía de de otro mundo muy diferente al suyo. Por primera vez desde que empezó a trabajar se encontró a alguien despierto en su casa.


-Buenos días dormilona ¿Cómo puede ser que estés ya despierta?
-No me levanto tan tarde, tu madrugas demasiado.
-Creo que esta casa os vuelve locos y yo como me paso el día fuera estoy cuerda.
- He salido, he ido a comer, al cine, a la bolera pero tu estabas muy ocupada para contestar llamadas.
-¿Y con quien has ido?´
-Con Derick, con quien si no.
-¿Con el señor "no llegues tarde"?
-No le llames así, lleva mucho tiempo sin molestarte.
-Es que tu le entretienes muy bien.
-No le entretengo, lo pasamos bien juntos, y vas a llegar tarde.
-Gracias cielo, esta noche hablamos.



Aunque Danielle no se había dado cuenta su primo y Carrie estaban muy unidos y ella ya había mejorado mucho con las lecciones de conexiones, ya era capaz de conectar con Derick sin establecer contacto físico y con una cierta distancia.



Danielle llego a la hora de siempre a la librería y se encontró con David recogiendo sus cosas.



-Buenos días y... ¿Dónde vas?
-Hoy tengo que salir, te dejo la llave de la tienda, confió en ti, cierras y si quieres me paso por tu casa esta noche, te llamo al móvil y me das la dirección.
-Si claro, hasta esta noche.



David se fue sin darle una explicación pero eso no le importó demasiado, tenía la tienda para ella sola y esa idea le encantaba, los clientes no solían llegar hasta las doce y contaba con dos horas de libertad con los libros. David le había dejado unos carteles para que ella pegara fuera y decidió hacerlo en ese momento. 
Estaba colocando los carteles y levantó la visto, algo se acercaba a gran velocidad, era Tate, iba en un skate y fumando, estaba increiblemente guapo y se paró en frente de ella.



-Hola Danielle.
-Hola ¿Ya has acabado el libro?
-Si, me ha encantado, me encanta el mundo de Idhún- Daniel sonrió satisfecha, sabía que le gustaría- Me debes un café, y me apetece que me hables del segundo, escapa conmigo.



El tiró su cigarrillo y soltó la última bocanada de humo mientras que ella lo apagaba con su zapatilla intentando no mostrar su desaprobación, sabía que no podía irse pero le seguiría el juego.



-¿Y a donde nos escapamos?
-Al fin del mundo- Lo había dicho muy serio y Danielle empezó a cuestionarse si bromeaba, creía que le faltaba el aire y el corazón le iba a mil aún así aguanto como pudo.
-Suena bien pero me han dejado la tienda mi solita y no la voy a abandonar.
-Oh, eso significa que el tal David no está en la tienda.
-Si, y que no estará en todo el día, me tiraré el día aburrida.
-No lo permitiré, me quedo contigo el resto del día, voy a por los cafés.



Antes de que pudiera responder él ya se había montado en su patinete e iba hacía una cafetería.

Danielle entró a la tienda y se metió en el baño, no tenía mal aspecto, desde que sabía que Tate volvería se arreglaba cada día. A los 5 minutos entró Tate con los cafés y se sentó a su lado.


-Espero que te guste, no sabía que café cogerte, he cogido un normal y mucha azúcar por si acaso.
-Jajaja está perfecto.
-Bueno, ¿Hablame de Idhún?
-No.
-¿No?
-No, leete los libros, tengo ahí el segundo, voy a buscártelo.
-Espera, te doy el primero, por cierto he encontrado algo en el.
-Sería alguna hoja con algo escrito, nada importante supongo.
-Es una canción creo.



Danielle estaba pálida, poca gente sabía que cantaba y que tocaba la guitarra, Tate había descubierto su secreto.



-Es posible.
-¿La has escrito tu?
-Si, pero me da mucha vergüenza, si me la devuelves...
-Es buena, muy buena, me gusta mucho.
-Por favor, me da mucha vergüenza.



Tate no se pudo resistir a ella y se la devolvió junto al libro.



-Lo siento, no sabía que te daba tanta vergüenza...
-No pasa nada- Danielle se alejó rápidamente y cogió la segunda parte del libro y guardo la canción, era de sus canciones más personales y ahora se sentía débil con Tate, como si fuera suya. Danielle volvió cogiendo una gran bocanada de aire y sintiendo como sus barreras eras derrumbadas.



-¿Puedo fumar?
-No está prohibido pero me molesta bastante, haz lo que quieras.
-Entonces no fumo.
-Gracias. No quiero parecer una madre pero creo que deberías dejarlo.
-No me importa si hacer de madre, la mia esta desaparecida y a lo mejor te hago caso y lo dejo- Danielle sonrió y Tate no pudo evitar acerlo al verla- Me encanta tu sonrisa.
-Eres muy descarado.
-Soy directo.
-Si lo quieres llamar así.



En ese momento entró otro cliente en la tienda y Danielle desapareció entre las estanterías intentando ayudar al hombre que había entrado. Después de un rato Danielle volvió con el hombre que miró a Tate con gesto extrañado ya que estaba mirando el libro sin mover un solo músculo. No levantó la cabeza del libro hasta que las campanillas de la puerta volvieron a sonar.


Así se pasaron gran parte del día, hablaban cuando no había nadie en la tienda y cuando lo había el leía.

Danielle miró el reloj, las ocho y media, hora de cerrar, no se quería ir, Tate la entendía como nadie lo había hecho antes, él también era de otro lugar, había nacido en Australia y se había trasladado para llevar una vida tranquila, ella sabía muy bien la historia que tenía que contar, Derick se la había repetido durante meses para que no olvidara nada, decían que Derick era su padre y él se camuflaba con magia y que ellas eran mellizas, que su madre había muerto, esa era a grandes rasgos su historia.

-Son las ocho y media, hora de cerrar.
-¿Ya? Hoy podías cerrar a las 9.
- ¿Y para que quieres cerrar tan tarde?
-Para pasar media hora más contigo, aunque ahora que se donde trabajas me compraré muchos más libros.
-No hace falta que compres un libro cada vez que vengas, simplemente ven a verme.
-Bueno creo que ahora que somos amigos te podré venir a buscar para hacer algo.

Danielle estaba colocando ya las últimas cosas para salir de su tienda, recogió su bolso y se quedó mirando a Tate de frente.

-Levántate que nos vamos.
-No me has contestado.
-Sal y te contesto.
-O no me levanto hasta que no me contestes.
-Si, puedes venir cuando quieras.

El se levantó con una sonrisa y cogió su skate. Salieron de la tienda y ella cerró.

-¿Dónde vives?
-En un ático, no muy lejos de aquí.
-Te acompaño.
-No hace falta, seguro que tu casa esta más lejos y...
-No quieres que tu padre nos vea.
-Exacto.

El puso una mueca graciosa y le dio un beso, se acercó a su oído y Danielle le notó cerca, mucho, su corazón se aceleró, él dijo: Mañana pienso volver y se alejó de ella rapidamente, montó en su skate y se fue sorteando a las personas que pasaban por su lado. Danielle volvió en si y echo a andar hacía su casa, no quería llegar muy tarde, llegó a su casa sin darse cuenta, lo hizo automáticamente aún pensando en Tate. Llegó a casa y se encontró a Carrie y a Derick haciendo la cena. Los saludó y se metió en su cuarto, se disponía a mirar que hacía Tate cuando su móvil sonó, era David, tenía que venir a por la llave. Le dio la dirección, no le apetecía verlo. Salió de su cuarto para avisar a Derick y a Carrie.

-Derick  conviértete, tiene que venir David a recoger la llave de la tienda.
-Voy, no sé por que invitas a gente a casa- En un segundo Derick se había convertido en un hombre mayor pero sin perder su atractivo- Estás castigada jajajaja.
-Esas bromas solo te hacen gracia a ti- Dijo Danielle con un tono exasperante- tratad de ser normales.

Carrie y Derick rompieron a carcajadas, Danielle se estaba empezando a irritar, no le gustaba tanta complicidad entre esos dos. Llamaron a la puerta y Danielle se fue a abrir pero Derick ya se le había adelantado.

-Hola, tu debes de ser David- Intentó poner una cara amable pero a la vez de autoridad y Carrie volvió a reírse- Carrie te estas empezando a volver loca cielo.
- Toma David la llave, por cierto este es mi padre Derick y esta es mi hermana Carrie.
-Ehh ¿Quieres quedarte a cenar?- Derick se lo estaba pasando bien y no quería que su diversión acabase- Hoy cenamos comida mexicana.

Danielle lo fusiló con la mirada pero David no vio esto.

-No gracias señor, mi padre me está esperando abajo.
-Bueno otra vez será.

Derick se fue y Danielle miró a los dos con gesto cabreado.

-¡Oye Danielle a mi me parece guapo si te gusta...!- Carrie le dio un abrazo y Danielle se lo devolvió aún un poco enfadada.
-Ahh no de eso nada, no quiero un bebe en esta casa.
-Dios.

Danielle volvió a su cuarto, sacó su papel y miró que hacía Tate hasta que cayó en la cama demasiado cansada para hacer otra cosa más que dormir.

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